No es hasta el año 1723 que el historiador Don Tomás de Córdova hace referencia a Guaynabo. A partir de ese año y hasta 1768 existió como poblado sin título de partido o Municipio. Desde 1764, sin embargo, había surgido un movimiento de habitantes en la ribera del poblado, que impulsaban que el mismo fuera separado de los partidos vecinos de Bayamón y Río Piedras. Don José Valerio Meléndez fue el principal propulsor de aquel movimiento. Antes de anotar el resultado de tales gestiones, vale citar la precisa descripción que de Buinabo hace Iñigo Abbad y Lasierra en su Historia Geográfica Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico, publicada en Madrid en 1788, aunque concluida seis años antes:
"Toda la circunferencia de la bahía de Puerto Rico está poblada de estancias y haciendas, que aunque por la mayor parte pertenecen a los vecinos de la Ciudad, hay formadas algunas parroquias, entre las cuales están divididos el territorio y los habitantes desde Cangrejos hasta Toa Baja en pueblos o partidos distintos. El de Buinabo, que dista como dos leguas del de Río Piedras, era parte de éste hasta 1768, que se erigió en parroquia separada. En el sitio de la iglesia no hay más casa que la que llaman del Rey, que sirve de cuartel de milicias y cárcel pública. Sus vecinos, que son en número de 205, con 1109 almas, tienen sus haciendas desde la Bahía de Puerto Rico hasta lo interior de la Isla.
La principal granjería de este partido consiste en la ceba de ganados para el abasto de la Capital; con todo, hay algunos buenos trapiches en que benefician la caña de azúcar, y le pertenecen los dos ingenios de más producto que hay en la Isla; cada uno de ellos tiene más de 200 esclavos para el cultivo de la caña, extracción de aguardiente, ron y azúcar. El territorio es a propósito para éste y demás frutos. Hay muchos valles pequeños, que se forman entre las lomas bajas que cortan este país, que es pantanoso.
Siguiendo la costa de la Bahía hacia el noroeste, y enfrente de la Ciudad está la parroquia de Bayamón, distante dos leguas de la antecedente.".
En Buinabo, o Guaynabo, decía Abbad y Lasierra, había para la época "tres compañías de milicias disciplinadas de infantería y una de caballería". La parroquia de Guaynabo fue una de las primeras 20 fundadas en la Isla.
Resultado de las gestiones de Don José Valerio Meléndez es la obtención por Guaynabo en 1768 de su independencia administrativa y espiritual. En ese año tuvo su primer Teniente a guerra y Párroco propio.